Yoga Sensible al Trauma® México
Yoga Sensible al Trauma® del Centro de Trauma es la primera metodología de intervención clínica de su tipo validada empíricamente para el trauma complejo y el trastorno de estrés postraumático crónico y resistente al tratamiento. Invita a la persona a explorar movimientos y sensaciones corporales en un entorno sin coacción, que propicia un espacio para la construcción de relaciones seguras y la toma de decisiones autónomas.
Desarrollado originalmente por David Emerson, Jenn Turner y destacados expertos en neurociencia, Yoga Sensible al Trauma® del Trauma Center (también conocido como TCTSY, por sus siglas en inglés) es un programa del Center for Trauma and Embodiment del Justice Resource Institute.
La metodología TCTSY se basa en componentes centrales del hatha yoga, en la que las personas participantes realizan una serie de posturas y movimientos físicos. En este caso, los elementos del hatha yoga tradicional se modifican para maximizar las experiencias de empoderamiento y cultivar una conexión positiva con el cuerpo.
Yoga Sensible al Trauma® cuenta ahora con un sólido respaldo de investigación desarrollado a lo largo de más de veinte años. Ha sido validado por múltiples investigaciones originales publicadas en revistas arbitradas y por numerosos análisis e investigaciones independientes de fuentes acreditadas, que pueden consultarse en el sitio web estadounidense.
El programa TCTSY es el primero de su tipo en calificar para ser incluido en la base de datos del Registro Nacional de Programas y Prácticas Basados en Evidencia, publicada por la Administración de Servicios de Salud Mental y Abuso de Sustancias de Estados Unidos.
¿Cómo son las sesiones de Yoga Sensible al Trauma®?
En una sesión de Yoga Sensible al Trauma® se emplean formas y movimientos físicos. Sin embargo, el énfasis no está en la apariencia externa ni en alcanzar formas perfectas, ni en recibir la aprobación de una autoridad externa. Al contrario, la atención se centra en la experiencia interna de la persona participante, en notar las sensaciones del cuerpo. Las sensaciones son experiencias subjetivas, por lo que no existen formas correctas o incorrectas de realizar una forma o un movimiento.
Este cambio de orientación, de lo externo a lo interno, es un atributo clave de Yoga Sensible al Trauma® como tratamiento del trauma complejo y del trastorno de estrés postraumático. Con nuestro enfoque, el poder reside en la persona que lo practica, no en quien facilita la sesión. Al focalizar la atención en la sensación corporal para, a partir de ella, tomar decisiones sobre su propio cuerpo, el Yoga Sensible al Trauma ofrece a las personas participantes la oportunidad de restaurar su conexión entre mente y cuerpo y cultivar un sentido de autonomía y autogestión, que a menudo se ve comprometido como resultado de la presencia de trauma.
TCTSY encuentra fundamento en la teoría del trauma, la teoría del apego, la neurociencia y el hatha yoga, con énfasis en una mirada interseccional y en contrarrestrar los sistemas de opresión.
A diferencia de muchas clases de yoga, en Yoga Sensible al Trauma® no se utilizan ajustes físicos para influir en la figura de las personas participantes; en cambio, ofrece oportunidades para que cada quien esté a cargo de su propia experiencia, de acuerdo con las sensaciones de su cuerpo.
¿En qué se diferencia una práctica de Yoga Sensible al Trauma y una de Yoga tradicional?
Durante la práctica de Yoga Sensible al Trauma® se te invita a explorar:
La toma de decisiones sobre si quieres o no abordar una forma y cómo hacerlo. Te son brindadas opciones ofrecidas como posibilidades y no como instrucciones.
Las sensaciones corporales que notes también son una fuente de información para la toma de decisiones. ¿Qué decides sentir? ¿Cuánto tiempo decides mantener una sensación?
La persona que facilita la sesión:
No realiza ajustes ni verbales, ni físicos.
No emite juicios sobre la práctica de los participantes.
Se queda en el mismo sitio todo el tiempo (silla, esterilla, piso, etc.)
También toma sus propias decisiones al realizar las formas y movimientos notando sensaciones corporales; de esta manera también lleva a cabo un honesto acompañamiento durante la práctica.
Las prácticas pueden ser uno a uno o grupales:
Siempre reconociendo que las experiencias son subjetivas y que la práctica con otros procura abrir espacios en los que cada uno pueda ser dueño de su propia experiencia, respetando la de los demás.
Procuramos salir de las dinámicas de poder, priorizando la experiencia subjetiva y limitando elementos de posible distracción o detonadores, por ello:
Cada forma se ofrece como una invitación genuina.
El lenguaje utilizado en las sesiones evita el uso de metáforas o calificativos.
Tampoco se usan términos en sánscrito, velas, incienso ni música.
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